domingo, 17 de noviembre de 2013

En la cuerda floja.

Aquel día me mordió una cobra. Y no me mató.
Serán cosas mías,
o cosas de la vida,
pero resulta que ahora soy más delgada,
pero más fuerte.
Incoherente mi mundo, que basta con que él me mire para morir tres veces:
por fuera, por dentro y por si acaso.

jueves, 25 de julio de 2013

De como si fuera un mes en vez de tres días.

Al final resulta todo un espejismo y vuelvo a la autocompasión autodestrucción, que dicen hoy en día.
A qué voy yo a contar historias.
Pero aquí estoy, y es que a veces todo me parece mal.

viernes, 14 de junio de 2013

Nervios.

Hola, he venido a verte.
Traigo un par de litros y un nudo en la garganta. 
Deja de mirarme, que estoy entendiendo demasiado. 
¿Acaso creíste que no iba a darme cuenta? no se puede escapar de unos ojos tan oscuros.
Adiós, guardate esas maneras. Me temo que esto va para largo.

martes, 11 de junio de 2013

Tu cueva.

Feliz. Sólo eso. Y de repente, todo cambia.
Esta ciudad seguirá siendo el mismo agujero, pero ahora me encuentro con tu olor.
Todo impregnado con tu olor.

martes, 4 de junio de 2013

Juegos.

Obligar a la inspiración. Forzarla.
Como si alguna vez hubiese existido talento.
Escribir borrar borrar. 
Borrar.

lunes, 27 de mayo de 2013

Dulce danza.

Si he de caer, si esta vez me toca a mí, sin duda que sea despacio.

Me van a disculpar, pero qué prisa puede haber para tocar fondo.

domingo, 26 de mayo de 2013

Cualquier noche.

Te estoy necesitando tanto, aquí, en silencio, que me estoy llenando de palabras inacabadas. Como esta mierda de texto.

domingo, 19 de mayo de 2013

Visceral.

Existe cierto tipo de dolor que se mantiene anclado en el estómago. La única forma de sacarlo es mediante el contacto físico. A veces se confunde con otros malestares como la envidia, rabia, celos, despecho... pero aplicarles la misma solución a estos puede traer consecuencias terribles. Por ello, es necesario saber discernir con precisión y no caer en amores desechables, caducados antes de empezar.
Y, sin embargo, aquí estoy yo, tan lejos de mi antídoto... tratando de suplirlo, en vano, con palabras mediocres. En el centro de esta tormenta, solo consigo lágrimas, así que ya ni distingo si son de dicha o de desdicha, pero lo mismo importa. No espero que me entienda nadie esta noche.